Circunloquio da necidade. Disme que son unha mentira. Que reconstruín un pasado inexistente. E eu pregúntoche: lembras cando che pedía un compromiso? E ti respondías sempre igual: liberdade intocable. E eu dicíache: as relacións deben avanzar. E ti: as relacións precipitadas morren. E eu: quen dixo iso? E ti… silencio. E outra vez: e dálle.
PARCHE
Cada selfi era una declaración de poder. Se alimentaba de píxeles como Narciso del reflejo, buscando en cada imagen una versión mejorada de sí mismo. Pero detrás del filtro, había una soledad que no se podía retocar. Una tristeza que no cabía en el encuadre. Y cada «me gusta» era un parche, no una cura.
PARA SIEMPRE
Se dijeron «para siempre» como quien firma un contrato sin leer la letra pequeña. Creyeron que el amor bastaba, que las promesas eran eternas. Pero el tiempo reveló cláusulas ocultas: celos, rutinas, heridas. Y el «para siempre» se convirtió en «hasta que dejó de doler». El amor también tiene vencimiento.
A PRIMEIRA NOITE
Aínda lembro a dor da primeira noite sen ti. Foi a traizón da ausencia. Unha tarde tranquila. Sen nubes. Sen sospeitas. E chegou a noite. E eu, vulnerable. Enquistado no teu recordo. Con sangue en lugar de bágoas. —Es un mentireiro.
DUDA
¿Una persona que se autoencarcela tiene la santa desfachatez de lamentarse agriamente de sus sentimientos? Una mujer, mejor dicho, el recuerdo de una mujer no puede lastrar tu libertad creativa. Si no te liberas, caerás preso en un libro en blanco.