SEN TI

A maleza que medra en min desde que marchaches está chea de animais indómitos e xeroglíficos imposibles. Xa non estás comigo, e o que parecía un home pleno converteuse nun esperpento, nun museo de debilidades. Aquela conversa na distancia segue na miña memoria, espíndome por dentro cada vez que noto a túa ausencia. Deixaches o meu presente tan espido, tan seco, que á miña habitación só veñen morcegos e vermes precociñados.

‘MEGUSTAS’

Publicó su tristeza en redes, esperando «megustas» como quien lanza botellas al mar con mensajes de auxilio. Cada reacción era una esperanza, cada comentario, una posible cuerda. Pero nadie lo rescató. El mar digital no tiene costas, solo olas que arrastran sin mirar. Y su dolor, aunque viral, seguía sin respuesta, flotando entre algoritmos y pantallas. 

DESCUBRIMIENTO

Yo no sabía que el amor tuviera este hilo tan fino. Pensaba que era luz, o promesa, o una casa encendida cuando afuera hiela. Creía que amar era encontrar refugio. Pero amar es también quedarse sin techo.

Descubrí que amar es permanecer cuando todo en uno quiere huir para no sentir tanto. Es sostener la herida sin convertirla en espectáculo. No hacer del dolor una identidad.

Hay un dolor que no ensucia. No humilla. No grita.

Trabaja en silencio, como el agua que desgasta la piedra sin violencia, pero sin descanso.

Un día entendí que algo en mí había sido pulido. No reducido. No quebrado.
Pulido. El amor me estaba afinando. Quitando exceso. Quitando orgullo. Quitando miedo.

No es heroísmo quedarse. Es claridad.

Amar así duele. Duele porque te expone. Porque te obliga a mirarte sin máscaras.

Pero cuando atraviesas ese dolor, el espíritu queda más limpio. Más verdadero. Más simple. Y ya no quieres amar de otra manera. 

O AMOR

Agochase nos poros da miña pel, nos pregues da memoria, na respiración lenta das madrugadas. Queda nas cousas pequenas: unha palabra dita en silencio, unha canción que xa non escoito, a forma en que o teu nome se acomodaba na miña boca. O «nós» non sobreviviu. Quedan fragmentos. Po. Restos dunha historia que agora camiñan separados. E aquí estou. Habitando un corpo que aínda sabe quererte, aínda que xa non teña onde facelo. Ás veces pregúntome se o amor remata realmente… ou se simplemente aprende outra maneira de quedar so. 

LA AMABA TANTO

La amaba tanto que aprendió a leer sus silencios como quien estudia constelaciones: con paciencia, con devoción, con la esperanza de encontrar sentido en lo invisible. Creía que cada pausa era una palabra oculta, cada mirada perdida una confesión. Pero nunca supo que ella gritaba por dentro, como un volcán dormido, esperando que alguien escuchara el temblor antes de la erupción. Él interpretaba sus silencios como paz, cuando en realidad eran gritos contenidos.