Ella lo bloqueó en todas partes. Él la buscó en canciones, en calles, en sueños. Como quien persigue un fantasma con flores, sin saber que los espectros no aceptan disculpas. Cada intento era un eco, cada recuerdo, una puerta cerrada. Y el amor se volvió sombra.
«LAS ARISTAS DE MI VERDAD»
SILENCIOS
Me duelen los silencios que no sé romper y me duele el alma, cansada de querer a medias. Camino por su interior con cuidado, como quien pisa un suelo frágil para no volver a caer. No es que falte amor, es que sobra desgaste y ya no queda fuerza para fingir. A veces, sentir pesa más que callar, y el «no» se vuelve un acto de honestidad. Descansar también es una forma de seguir vivo por dentro. Hoy me quedo aquí, en calma, cuidando lo poco que aún siento.
CONCLUSIÓN
Las historias de mi tétrico pasado se apresuran ruidosas en mis borracheras de risas efímeras.
PARCHE
Cada selfi era una declaración de poder. Se alimentaba de píxeles como Narciso del reflejo, buscando en cada imagen una versión mejorada de sí mismo. Pero detrás del filtro, había una soledad que no se podía retocar. Una tristeza que no cabía en el encuadre. Y cada «me gusta» era un parche, no una cura.
PARA SIEMPRE
Se dijeron «para siempre» como quien firma un contrato sin leer la letra pequeña. Creyeron que el amor bastaba, que las promesas eran eternas. Pero el tiempo reveló cláusulas ocultas: celos, rutinas, heridas. Y el «para siempre» se convirtió en «hasta que dejó de doler». El amor también tiene vencimiento.