¿Una persona que se autoencarcela tiene la santa desfachatez de lamentarse agriamente de sus sentimientos? Una mujer, mejor dicho, el recuerdo de una mujer no puede lastrar tu libertad creativa. Si no te liberas, caerás preso en un libro en blanco.
«LAS ARISTAS DE MI VERDAD»
NUEVA VIDA
Nunca es tarde para empezar una nueva vida, reflexionó ese poetastro de pacotilla que encadena versos sin sentimiento como quien engarza las cuentas de un collar que lo termina ahogando como si fuera una soga al cuello.
DOS TRENES
Él la dejó por miedo a perderla. Ella se fue por miedo a quedarse. Dos trenes que se cruzaron sin detenerse, con ventanas llenas de miradas que nunca se encontraron. El amor pasó como un paisaje fugaz, hermoso, pero imposible de retener. Y en el andén, quedó la historia sin destino.
AUNQUE DUELA
La soledad camina conmigo. No la amarga. La otra. La que te deja escuchar lo que de verdad sientes. No consuela. No pregunta. Solo te deja estar contigo, aunque duela. Ahí entiendo que el desamor no siempre es perder algo. A veces es aceptar que lo que uno quiere no puede ser. Y que la vida sigue, sin esperarnos, aunque duela. Y aun así, el amor platónico me sostiene. Ese amor sin cuerpo, sin tiempo, sin posibilidad. No es pequeño. Vive en lo que imagino, en lo que no se toca, en lo que no se estropea. No pide nada. No exige nada. Solo existe. Y a veces existir es suficiente, aunque duela. Si quieres, puedo llevarlos todavía más lejos: más rotos, más mínimos, más como pensamientos que uno escribe sin levantar la cabeza de la almohada. ¿Quieres que los haga aún más íntimos o prefieres que los deje así?
ROTURA
Ella le dijo «te amo» con miedo, como quien entrega un cristal que ha cuidado toda su vida. Él respondió «yo más» con prisa, como quien lo deja caer sin mirar atrás. El amor, tan frágil como transparente, se rompió en el suelo de la indiferencia. Ella recogió los pedazos sola, mientras él seguía caminando, sin notar el sonido de la rotura.