Vivo estrangulado por la ansiedad, como si el aire se negara a entrar del todo. Dentro de mí, el deseo se contradice: una parte se marcha con las manos vacías, la otra se queda aferrada a una fuerza aprendida a base de resistencia. Solo pido que cesen los punzones, esos nervios afilados que desde hace siglos se alojan en mi alma y atraviesan mis sentidos sin pedir permiso. Me recorren como una procesión errante de cuerpos sin abrigo, de camas abandonadas, de espacios donde ya no existe la palabra hogar.
UNA CALLE DE MADRID
Camino por una calle que no existe en este Madrid mojado. Es mi forma de pensar en ella sin romperme. Cada paso trae una pregunta que no sé contestar. La tristeza siempre llega primero, como una sombra que se adelanta. Es la tristeza de lo que no fue, de lo que callé, de lo que ya no tendrá lugar. Pero luego, sin avisar, aparece una alegría pequeña: imaginar su sonrisa, recordar un gesto que quizá inventé, una mirada que tal vez nunca ocurrió. Y esa chispa mínima, esa luz que dura un instante, me basta para seguir caminando.
A MIÑA TRISTEZA…
…por ter o corazón esgazado, por tantas soidades que me turran sen piedade, por esgotar a miña vida en amores non correspondidos, por determe a contar estrelas mentres soño con aquel verán inesquecible, por gardar na memoria os abrazos que xa non volven, por buscar a túa sombra en cada recuncho do camiño, por encher os petos de ilusións que o tempo foi baleirando, por vivir máis dos recordos ca das certezas, por seguir agardando o que quizais nunca chegue, por deixarme levar pola melancolía das tardes sen nome, por todo e por nada, por ti e por min, por aquilo que fomos e por aquilo que nunca chegamos a ser.
LA SAUDADE
La añoranza y la saudade son el hilo que cosen todos mis sentimientos. La saudade, esa palabra nuestra que no necesita traducción, es la que mejor explica lo que me pasa: la presencia de una ausencia, el calor de un recuerdo que no se apaga, la herida dulce de algo que no volverá, pero que tampoco quiero olvidar. La playa de A Lanzada, con su terminable horizonte, es el escenario perfecto para esta mezcla de emociones que me acompañan desde hace tanto tiempo.
AUSENCIA
Ausencia es ver como la oscura nieve golpea con blanca crueldad y saña, una vez finalizada, la ardiente caricia que extendiste por todo mi cuerpo. De esta manera verás cómo quedan nuestros cuerpos desnudos sobre un solitario lecho de ácido placer, y tu perfil, entre mil sombras acariciado, desaparece cubierto del sudor de nuestras almas. Entonces, mi cuerpo llora tu ausencia repleto de soledades.